EL AGUA Y LA TIERRA DIALOGAN

EL AGUA Y LA TIERRA DIALOGAN
Espiral infinita de vida es nuestro territorio.

lunes, 9 de agosto de 2021

HISTORIA DE VIDA DE HIPÓLITO MUCHAVISOY CHINDOY

 In memoriam (1956 - 2021) 

Desde pequeño a Hipólito Muchavisoy Chindoy la madre naturaleza lo llamó a una gran misión. Ser un Taita del pueblo Inga. Contó el abuelo, quien vivió hasta los 65 años, que su vida la marcó su abuelo sanador, Alejo Chindoy, con el cual “la pasamos tomando desde pequeño. Él me tenía elegido como yagecero. Uno de pequeño no piensa como los taitas. Todo es el miedo de la vida disciplinaria que ellos tienen, que no es un juego. Las nuevas generaciones empiezan a hacer como chiste a la medicina (yagé). Yo nunca pensaba, cuando fui niño,  llegar a ser taita, lo que era muy complicado”. Agrega que “la vida cuando era pequeño, tenía visiones muy especiales. Cuando tenía 5 o 6 años de vida, yo miré extraterrestres, sin saber qué era eso. Así mismo tenía visiones que miraba espíritus, el arco iris me perseguía cuando yo era muchacho, siempre me perseguía y yo terminaba dentro del arco iris. Ahora, el arco iris blanco en las noches que miraba, le he preguntado a los mayores y ellos nunca han visto eso”. Ahora en su Resguardo en Yunguillo, Putumayo, “había un taita mayor que a los nativos pobres cobrarles 100.000 pesos, 200.000 pesos la sanación, donde no había. En mi tierra era muy difícil mirar plata. Para mirar 50.000 toca trabajar mucho. Algún día pensé que si pudiera llegar al conocimiento le serviría completamente a mi pueblo”. Los Taitas son considerados orientadores y consejeros del pasado, presente y futuro. Son quienes ayudan a organizar, nombrar gobernadores de los cabildos, defienden el territorio de amenazas y fuerzas externas; enseñan cuentos, agradecimientos a Dios, a amar y vivir en armonía; son mediadores entre la comunidad, son los amos de los animales y criaturas de la selva. El Taita pasa la noche con el paciente en la toma de yagé y puede ver qué tiene realmente y realizar su sanación.


A lo largo de la historia de vida de Hipolito o Polo, como le gusta que le digan,  hijo de Benilda Chindoy y Quebubín Muchavisoy, nativos del pueblo inga, vieron en él de sus cuatro hijos, el único con vocación para ser sanador. Polo ha tomado en muchas partes de Colombia con diferentes personas, a los 18 años ya tomaba yagé solitariamente en alguna parte de las espesas selvas del Putumayo, gracias a sus conocimientos sobre la cocción de este brebaje ancestral. Luego de casarse con Irene Salazar, ya siendo sanador, pierde a su esposa, y se reencuentra con Devora Mutumbajoy, amiga de la infancia, la cual siempre ocupó un espacio especial en su corazón. Ella, al irse para el internado, Polo toma la decisión de internarse a las selvas del Caquetá en la década de los ochenta, con el ánimo de aprender de uno de los grandes sabedores del pueblo Inga, el fallecido Taita Hilario Peña, sabio con el cual se formó durante 8 meses, porque “el yagé no se aprende en pueblitos, se aprende en lo más profundo de las selvas, porque allá habitan los espíritus que enseñan”. El compromiso con la naturaleza y con Dios se sella en esas llanuras amazónicas caqueteñas con grandes porciones de yagé. Posteriormente se dirige hacia donde el pueblo A’i, más conocido como Cofán, gente de río que le infundió un amplio conocimiento sobre la farmacopea herbaria de las selvas del Putumayo. Con sabedores como el Taita Gavino, Aureliano Garreta y el ancestral Fernando Mendúa compartió durante cuatro años. Un tiempo después, Polo se dirige a las selvas que limitan con Perú y Ecuador para conocer del saber médico ancestral del pueblo Kichwa, quienes le enseñaron durante otros ocho años más aspectos de los profundos misterios de la sagrada naturaleza.

Posteriormente regresa a su casa en Yunguillo, Putumayo con el ánimo de volver a ver a su familia y en especial a su querida Devora Mutumbajoy buscando incansablemente su destino como pareja de una mujer inga. Él ya habiendo perfeccionado muchas de sus técnicas curativas guardó el secreto por dos años a su compañera Devora, conservando un bajo perfil que le permitiera conservar la humildad siendo un estudioso de los poderes de la naturaleza. En el Putumayo, su tío Cristobal Chindoy, sabedor de la magia del borrachero Brugmansia sp., en un proceso de tres años le hereda todo su conocimiento sobre el manejo de esta especial planta maestra. Permitiéndole curar a un loco de su pueblo y otras personas, lo cual le empieza a sembrar el interés de quedarse para siempre en su resguardo y brindar sus conocimientos por el bien de sus “paisanos”. Por cosas de la medicina del yagé, el Taita Querubín Queta Alvarado, sabio curaca A’i, llega al Resguardo de Yunguillo a curar indígenas, es ahí donde se conocen con Hipolito Muchavisoy, cuando tenía tan solo 27 años, y lo invita a terminar su proceso con la ambiwaska, ya que si no cerraba ese ciclo podría estar muriendo por los peligros que conlleva manejar dichas energías. En ese proceso se internó en las selvas de Jardines de Sucumbíos durante un año y seis meses, aprendiendo el modelo para poder andar curando en ciudades sin enfermarse. Tomó yagé con otros Taitas como Gavino Chindoy, Guillermo Lucitante y Querubín Queta quienes le enseñaron a tomar yagé en grandes porciones.


Superar pruebas tan difíciles como separarse de la familia por muchos años, estar ciego por un tiempo, o aguantar las grandes ingestas de yagé con sabios taitas, acreditan su bagaje como hombre de conocimiento; tales sacrificios forjan y funden su espíritu con lo divino de la naturaleza, o lo que él llama “tener corona, tener el poder para poder ejercer todos los trabajos en cualquier parte”. Así mismo, sus pacientes curados, los humanos orientados y los procesos guiados le terminan finiquitando sus conexiones vitales con el espíritu de la comunidad. Su mirada, su respiración, su forma de caminar, su manera de hablar, cantar y danzar, definen de un modo de vida particular, un hombre yagecero. Manejar la planta sagrada del yagé en la comunidad, como un sacramento espiritual, él es quien forma grupos de jóvenes para enseñar esta ciencia, él protege con su poder al gobernador de la comunidad mediante curaciones, velando por el bienestar de la misma, es sincero en cuanto a su capacidad de curar, cuando algo no está en sus manos y descubre que se trata de la voluntad de Dios, reconoce sus límites, en sus ritos y curaciones trabaja con la ayuda de Dios para el bien de la humanidad. ´

Él recomienda tomar remedio (yagé) en casas del saber con “Taitas” reconocidos, para que guíen a quienes participan de las sesiones de ingesta de yagé, porque es una purga íntegra que purifica el cuerpo, la mente y el alma. Las reacciones del remedio se sienten según el comportamiento de cada persona, este le permite conocerse, mirarse desde otros puntos de vista: ¿quién soy?, ¿qué he hecho?, ¿a dónde voy? y ¿qué quiero ser?, grandes preguntas de todo ser humano empiezan a ser contestadas por un espíritu que está más allá de la razón y la fe de cualquier ser humano.


Por otro lado, la música con instrumentos empieza a complementar las ceremonias debido a los muchos desórdenes que Hipolito evidenció en los seres humanos de las ciudades, quienes al verse expuestos a múltiples males que emergen desde sus adentros con las purgas del yagé, decide componer armonías que transmitan otras maneras de pensar, hablar y vivir en amor y paz. Esto le ha valido de muchos reconocimientos por su pasión y entrega a la hora de cantar, lo cual también hace parte de la sanación. Taita Polo ha viajado a todas las regiones de Colombia, brindando la medicina del yagé a “los que quieran sanarse y aprender a vivir bien”, asimismo ha sido representante por Colombia en el Encuentro de Naciones Hermanas Omawari en México los días 24 al 26 de septiembre del año 2012. En el VI Simposio Internacional Cultura y Droga en 2011, expuso a reconocidos médicos cómo funcionan muchas de las plantas que están en listado de las aproximadamente 200 plantas medicinales que él sabe manejar para cientos de enfermedades. Tal vez por esto él afirma que una de sus mayores riquezas es su cantidad de amigos y amigas que siempre estarán dispuestos a abrirle las puertas a un abuelo sabio que les sacó de algún apuro en un punto de sus vidas.

Su camino nunca terminará porque el conocimiento no tiene límites, él insiste que “para ser yagecero toca aprender a viajar por otros planetas también”, pero su gran aliada, la madre naturaleza presente en las tomas de yagé siempre le brindará más fuerzas y motivaciones para seguir curando, cantando y danzando por la eternidad.


Elaborado por

Jesús Anderson García Rivera.

Ingeniero Agroecólogo

jesus.chuchoworld@gmail.com

lunes, 28 de enero de 2019

EL ALIENTO DE LA MEMORIA ANCESTRAL EN EL CAQUETÁ


Comparto mi ponencia titulada "El Aliento de la Memoria Ancestral en el Caquetá" presentada en la Audiencia Pública Sobre el Arte y La Cultura Nacionales, realizada el día 25 de noviembre de 2016, convocada por los senadores Jorge Enrique Robledo Castillo, Victor Correa Vélez y la Unidad Nacional De Artistas Una.


“Cuando los pueblos se unan a reflexionar, los cambios no se harán esperar”

Las artes y la cultura son un muro de contención para que los niños nunca empuñen un fusil. Sin embargo, en medio de tantos indicadores, estudios y estadísticas, se puede perder el sentido que tienen las artes en nuestra vida. Además de tener un impacto en la economía, las artes nos inspiran, nos invitan a ser mejores, a no conformarnos y a ver, escuchar y sentir que en realidad el potencial que dada persona tiene es infinito. En esto las artes y el deporte van muchas veces de la mano. Así como hay personas para quienes un jugador de fútbol es un ejemplo, un ídolo que lo inspira a seguir el camino de su convicción, a sostener un espíritu de lucha y a ejercer su capacidad de liderazgo, hay otras para quienes un músico, un actor o un bailarín pueden ser ejemplos de dedicación, disciplina, empeño y de que los sueños y aspiraciones pueden hacerse realidad. Las anteriores palabras de la Gerencia Cultural del Banco de la República de Colombia serán profundizadas y revaluadas gracias al esfuerzo conjunto de artistas e indígenas del departamento del Caquetá. 

Históricamente la Amazonia fue denominada el paraíso del diablo, porque era el campo de acción de fuerzas expoliadoras de las riquezas naturales y culturales del país. Esperamos que esta situación se trascienda verdaderamente, porque según lo que expondremos a continuación, esta denominación y dominación aún pervive. Primero hacemos un llamado al Estado y los pueblos del mundo para que protejan en verdad todo lo que nos da identidad como colombianos. Les recordamos que el arte rupestre en el Parque Nacional Natural Chiribiquete es el hasta ahora más antiguo encontrado en la humanidad, los nada despreciables 20.000 años antes del tiempo presente nos permiten afirmar que tenemos los vestigios que arrullan el origen de la especie humana. Pero también en la Amazonia tenemos múltiples lugares aún inexplorados y por ende no podemos seguir permitiendo que los extranjeros sepan más de nuestras riquezas naturales y culturales mientras el pueblo colombiano se embriaga en la indiferencia, la desigualdad y la discriminación. 

Las culturas y las artes para los pueblos indígenas del Caquetá son el aliento de los ancestros, halito divino que permite crear y recrear sus cosmogonías. Su manera de habitar el mundo. Sin embargo en el departamento del Caquetá, la oferta artística y cultural si bien es diversa en el seno de los pueblos indígenas, es precaria en todos los niveles en razón a que no cuenta con el apoyo del Estado a niveles significativos. Las cifras así lo demuestran: de los 1.208.122.000.000 del PDD Con Usted Hacemos Más por el Caquetá 2016-2019 solo el 0,20% está destinado a los pueblos indígenas y el 0,67% para promover el desarrollo cultural departamental. Y en la capital Florencia tenemos los siguientes márgenes de inversión para el sector cultura según el PDM Yo Creo en Florencia 2016-2019, de los 933.274.000.000 el 1,36% corresponde a las inversiones para la cultura y para los pueblos indígenas agrupados en el sector de víctimas un 0,15%. Municipio en el cual de los 175.000 habitantes se estiman que 100.000 son víctimas del conflicto armado y/o desplazados.

CUANDO LAS RAICES SE ABRAZAN


En el bosque húmedo tropical las relaciones son tan complejas que se puede fácilmente encontrar objetos de estudio para muchos años de investigación científica. Tal vez la metáfora más fiel de lo que significa la presencia de varios pueblos indígenas, unidos por la misma madre, la Amazonia, la encontraremos en las intrincadas relaciones que se dan en el reino vegetal para aprovechar los minerales disponibles en los suelos, estos al ser tan escasos obligan a las plantas  a generar una simbiosis que garantiza la supervivencia de árboles, arbustos, lianas e incluso hierbas. Se trata del entrelazamiento de las raíces de especies distintas para compartir el alimento en un contacto tan íntimo y respetuoso que podemos evidenciar, en el transcurso de los años, cómo se generan colchones de raíces que han transformado pobres suelos en ricos, permitiendo perpetuar la vida y salud de los ecosistemas a niveles muy altos.

Gracias a los esfuerzos de los pueblos indígenas en el año 2014 se implementó la estrategia de censo de los pueblos indígenas del Caquetá, el cual permitió ajustar las cifras oficiales que reportaban 5.000 personas auto-reconocidas como indígenas a 10.000. Agrupados en ocho pueblos que son Murui Muina, Koreguaje, Inga, Andoque, Nasa, Embera Chamí, Misak y Pijao. El territorio para los pueblos indígenas en el Caquetá es entendido como el espacio en el que se convive con la madre naturaleza y por ende debe ser conservado como garantía de su espiritualidad. Pero las afectaciones que ha generado la ganadería extensiva en el departamento han sido muy graves, al nivel que somos el mayor departamento deforestador de Colombia, extractivismo ejecutado por actores silenciosos que han sacrificado la biodiversidad de múltiples ecosistemas por su afán desmedido de lucro, pero ahora han llegado unos agentes más voraces, las multinacionales minero-energéticas que quieren arrasar con todo y con todos.

Los abuelos sostienen que “así como uno come así piensa”, lo cual recuerda la importancia capital de la alimentación para el desarrollo de los niños y niñas. ¿Qué comerán o pensarán estos compatriotas cuando sus ríos dejen de correr limpios y sus tierras solo cosechen desgracias? ¿Qué piensa la sociedad mayoritaria sobre este asunto?
En el tema cultural, existen críticas profundas a lo que significa el San Juanero Caqueteño en las fiestas de San Pedro y San Juan, las cuales discriminan de manera notable el papel de los pueblos indígenas en la construcción de las culturas en el departamento, además que aproximadamente el 40% de los recursos públicos para la cultura van para esta fiesta que solo acentúa las desigualdades y las violencias hacia los artistas y pueblos originarios. Y si de multinacionales se trata, es muy grave lo que viene haciendo la multinacional Ayahuasca Internacional, comercializando a gran escala y por internet, con el beneplácito de los gobiernos, el consumo de nuestra planta sagrada ambi waska o yagé como comúnmente se conoce. Hecho que atenta contra las prácticas ancestrales de nuestros sabedores en beneficio de la vida a todo nivel. 
 
¿El que paga es el que manda?, no necesariamente en las culturas. Las culturas deben ser entendidas, contextualizadas y respetadas. No es admisible que sigan pasando por encima de las autoridades tradicionales aquellos burócratas que dicen “pensar el país”. Los “égolos”, antropólogos, biólogos, sociólogos, entre otros, contratados por el Estado para convencer a las comunidades que firmen cierto tipo de acuerdos. Ante lo cual es necesario nunca perder de vista las dinámicas de la base social en aras de poder acompañarlas en la resolución de los conflictos que se presentan con los “égolos”.

Es grave que nuestros sitios sagrados sean divididos por las dinámicas político-administrativas, ante esto, los proyectos culturales deben necesariamente responder a las dinámicas socio-culturales de los territorios. “Hoy nos hacen creer que el que sabe de cultura es Vigotsky y todos los rusos o norteamericanos, pero no nuestros sabedores tradicionales”. Es por esto que en nuestras comunidades se evidencia la desarticulación entre el docente, el estudiante, el padre o madre de familia y las autoridades tradicionales. Nos estamos quedando sin líderes, situación que atenta contra la sostenibilidad comunitaria al interior de los pueblos nativos. ¿Entonces hacia dónde debemos caminar? La cultura debe servir para “formar para pervivir en el tiempo con nuestras lenguas, formas de pensar y actuar, es nuestro horizonte cultural fundamental”. Pero para tener culturas propias hay que tener bolsillo propio”. Por ello es aberrante el recorte presupuestal al Ministerio de Cultura.

“Lo que para nosotros es un derecho para el blanco está al revés” sintetizan los líderes en su indignación ante semejante panorama.
Es imperiosa la necesidad que “la palabra de los mayores sea más tenida en cuenta para orientar a la comunidad, porque esta es la luz de la experiencia hecha sabiduría”, palabras vivas.
“Reiteramos nuestro compromiso con la construcción de paz en Colombia, haciendo énfasis que para nosotros los pueblos indígenas de la amazonia colombiana, la construcción de paz está estrechamente ligada a la defensa del territorio”
“Hacemos un llamado al gobierno nacional y a toda la sociedad sobre la necesidad de hacer un uso responsable de los recursos renovables y la protección de los recursos no renovables, que son nuestra mayor riqueza, por esto nuestra postura es de defensa del territorio amazónico y sus recursos, contra los procesos de extracción minero energética, contra los procesos de neocolonización, contra la ganadería extensiva, la ingobernabilidad, entre otros asuntos, que han sido lesivos  para nuestras comunidades y han tenido profundos impactos negativos en lo ambiental, lo social y lo cultural”.

Conocedores de los antecedentes del conflicto, los caqueteños reconocemos que hemos sido marginados históricamente por el Estado y hemos sido víctimas de todos los actores, afectando nuestra cultura, nuestras tradiciones, nuestras vidas. 

VOCES POR LA DIGNIDAD AMAZÓNICA


“Como pueblos indígenas amazónicos partimos desde la espiritualidad, nuestra medicina tradicional, tan antigua como el mundo mismo. Usemos el derecho mayor para defender el territorio”.
Jesús Tombé

Nación Mikak

“El derecho a la identidad cultural es entendido por nosotros como: No sufrir la asimilación forzada o la desaparición cultural. Implica a su vez la garantía del ejercicio de las prácticas tradicionales y espirituales, la preservación de las manifestaciones culturales, la protección de los lugares religiosos y sagrados y el patrimonio cultural de las comunidades indígenas”.
Waira Nina Jacanamijoy

Nación Inga


“Somos ricos en agua, biodiversidad y talento”.
Edison Silva

Nación Nasa


Pueblo colombiano, no permitamos que el aliento que nos inspira, quede finalmente cosificado y resguardado en museos en vez de que siga palpitando en los territorios que reclaman un lugar digno bajo el sol y la luna. Luchemos juntos para seguirlos viendo crecer y florecer.
Somos danzantes del viento, el agua, el fuego y la tierra!
Pay, Kaiakama. Muchas gracias y hasta pronto!

Ponencia transmitida por Canal Institucional

martes, 16 de febrero de 2016

ABRAZADOS POR LA MEMORIA

Por Jesús Anderson García Rivera

Ingeniero Agroecólogo y socio de la Fundación Mambe



El Abrazo de la Serpiente, la celebrada película del riodorense* Ciro Guerra, es un viaje profundo por los meandros más inhóspitos de nuestra historia amazónica, gracias al estado más inquietante del cine y de la condición humana, los sueños. Sueños de indígenas y exploradores que buscan refugiar lo esencial, lo elemental en su memoria. Rodada en blanco y negro para evocar lo inabarcable de nuestra selva amazónica, transmitir el respeto hacia ella, pero sobre todo viajar en el tiempo hacia momentos que marcaron nuestro devenir como territorio en disputa entre chamanes y evangelizadores, naciones indígenas y colonos, sabios y científicos exploradores, Colombia y Perú. Dos épocas retratadas: 1903 – 1905, la expedición del antropólogo alemán Theodor Koch-Grünberg por las selvas del Vaupés y 1941 – 1953 periodo de las frecuentes exploraciones del célebre etnobotánico estadounidense Richard Evan Shultes realizó por la amazonia colombiana integrándose a las comunidades nativas, entendiendo y respetando su sabiduría y conexión con las plantas.

¿Pero cuál es su aporte al cine nacional? Para empezar son pocas las películas que se han rodado en la Amazonia y mucho menos las colombianas. Evidenciando el desconocimiento sobre esta región, es así que el eje narrativo de toda la historia es la búsqueda incansable del conocimiento por parte de un payé (sabedor) llamado Karamakate, Koch-Grünberg y Shultes en dos distintos momentos y en contextos muy adversos de la intervención de colonos caucheros en la floresta biodiversa, conllevó a uno de los mayores genocidios de Colombia, colocando al borde de la extinción muchas de las comunidades indígenas de nuestra parte de la Amazonia. 

Una película que recoge la “visión de los vencidos” y la pone en el lenguaje cinematográfico para hacerle, a mi juicio, uno de los mejores homenajes a la cuna de nuestra civilización, nuestros pueblos indígenas y los pictogramas escritos en ancestrales rocas, que datan de 19.510 años A.P. (antes del presente), nuestra historia está escrita en piedras. Además del encuentro y diálogo entre las culturas oriental y occidental que se humaniza gracias al poder de las plantas, la arquitectura de las malokas, las esculturas en madera, el arte rupestre y los dibujos de diarios, la exultante música raíz nativa y de cámara, la danza unificadora, los retratos fotográficos y la múltiple oralidad expresada en los nueve idiomas presentes en la historia.

Todo esto y más la hacen una excelente candidata a Mejor Película en Lengua Extranjera de los Oscar de la Academia 2016, además de los ya 19 premios que ha cosechado en diversos festivales del mundo, sin embargo, considero que su mayor logro es quedar revelada en nuestra alma de nación con lo imaginativo, mágico, científico y profundo del ser amazónico. Una obra que sin dudas hay que verla en la pantalla gigante y conservarla junto al abrazo eterno del ser humano y la naturaleza inmortalizados en la memoria.

*Gentilicio del habitante de Río de Oro en el Departamento del Cesar – Colombia.

lunes, 15 de febrero de 2016

CUENTO: ¿POR QUÉ ME SIENTO TAN MAL?

Por Jesús Anderson García Rivera


Un joven llamado Bryan estaba muy triste en su casa porque su padre lo había regañado fuertemente por haber llegado la noche anterior de una fiesta, borracho y sin avisarle a qué hora pensaba llegar.

Bryan salió de la casa en busca de respuesta a su malestar tanto fisiológico (guayabo) como sentimental, (tristeza). Al llegar al parque se encuentra con un hermoso estanque rebosante de agua, con tortugas nadando y peces ondeando sus aguas. Decide sentarse un rato en la silla que estaba contigua al estanque. En ésta, se encontraba otra persona de una edad mucho mayor a la de él. Con su cabellera despelucada, canosa y con olor a escamas de pescado. En ese instante, el señor, que tenía una bata con el nombre Darwin tejido en su pecho, comenta:

-  -      Los peces nadan de manera diferente a las tortugas porque sus aletas son distintas y porque en su cardumen les enseñan que deben andar juntos para poder sobrevivir.

Bryan, con su malestar producido por las varias copas de ron que aún vibraban en su cabeza, le contesta:

-  -      ¿Pero si las tortugas solo comen verduras por qué los peces temen algo en ese estanque?

Darwin lo mira con una gran sonrisa en el rostro y le responde con un tono muy alegre.
-   
-    -       Porque su comportamiento está definido desde hace muchos años gracias a su manera de habitar el mundo. Y además porque eso les garantizará vivir por muchos más años estén donde estén. Si saben que en manada pueden vivir mejor, no están dispuestos a probar suerte con otras opciones. La naturaleza es sabia y sin embargo siempre estará dispuesta al cambio si existieren mejores opciones para la supervivencia.

Bryan, inquieto por la lucidez de aquel hombre algo desgarbado, medita sobre lo que acaba de escuchar y se pregunta en voz alta,

-    -    pero ¿por qué tenemos que siempre hacer lo que los demás nos dicen y si hacemos lo contrario la gente se molesta?

En ese preciso instante, un tipo de mucha estatura que se encontraba de pie contemplando la vida en aquel estanque e instante, alcanza a escuchar la pregunta de aquel chico molesto con la vida y decide interrumpir la conversación de ellos diciendo:

-  -      Tal vez lo que teme todo ser humano es ver enfurecido a otro, ya que eso puede ocasionar que el otro le genere algún daño o sencillamente le incomode por el resto de su vida su mal gesto. La mente humana tiene imágenes que le agradan y que le desagradan y estas a su vez le generan diversos tipos de sensaciones con similares efectos, esto resulta ser estructural en nuestra manera de comportarnos.

Bryan, muy extrañado con semejante respuesta decide preguntarle su nombre a aquel sujeto que bien podría tener la edad de su padre.

-    -    ¿Cómo te llamas?

Aquel hombre tan alto como un estante, dio varios pasos hacia aquel inquieto chico y le contestó:

-   -     Puedes llamarme Titchener, ese es mi apellido, porque es mejor que mi nombre pase desapercibido. Además de lo que se trata es de honrar a mi familia.

Con semejante respuesta, Bryan se fija que aquel hombre además de ser certero en sus afirmaciones y conclusiones le gusta mucho referirse a lo interno de cada ser humano. Por ello, decide preguntarle si su malestar físico producido por la ingesta de varias copas de ron la divertida noche anterior, puede ser la razón de su tristeza:

-  -      Si yo estuviese enfermo, ¿eso podría afectar mi estado de ánimo al punto de no querer honrar a mi familia?

Darwin sorprendido por aquella pregunta se agarra el rostro con sus manos y se queja. Titchener mira fijamente a los ojos a Bryan y le contesta:

-  -      Nada interno puede justificar lo externo. Por eso ¡déjate de bobadas chico y ve más bien a hacer tus tareas!

Bryan más molesto aún y ahora con sus ganas de vomitar a flor de piel decide dejar aquel apacible lugar y buscar otro en el cual pueda desahogar aquel malestar. Encuentra de camino una casa blanca con un bello árbol de Neem el cual es testigo la estrepitosa descarga de fluidos de Bryan sobre el suelo donde ha sido sembrado.

Sudando pero más aliviado, Bryan levanta la mirada y se topa con la ventana de aquella casa, llena de tubos de ensayo, ratones recorriendo laberintos y un hombre con una bata blanca que fuma un cigarrillo mientras recibe el viento desde aquella ventana. Aquel hombre lo mira sin incomodarse en lo más mínimo y le dice a Bryan:

-   -     ¡Hey chico!, sabias que ese árbol espanta las moscas y los zancudos de mi casa, pero ahora con tu vómito has puesto a prueba su capacidad de repeler tan molestos insectos.
Bryan, algo incómodo pero con una sensación de bienestar le sonríe apenado y agrega:

-  -      Señor en verdad discúlpeme pero no sabía que el ron pudiera generar eso en mí. Hoy he aprendido la lección y creo que jamás volveré a ingerir tanto alcohol. Enseguida echaré tierra encima de mis vómitos para no generarle más molestias.

El hombre, baja el cigarrillo de su boca y con una puntería certera lo arroja con sus dedos índice y pulgar directo al montón de desechos de Bryan y le dice:

-   -     Muy bien chico, puedes entrar por aquella puerta y buscar una pala para que puedas hacer eso. La pala está al fondo a mano izquierda, enseguida de la pipeta de gas. Ten cuidado con hacer mucho ruido o tropezarte con mi cristalería.

Bryan agradece el gesto de aquel sujeto e ingresa a aquella casa llena de sorpresas. En efecto dicha casa era el centro de experimentación con ratones que nunca en su vida había visto. Toma la pala, se dirige hacia el árbol y procede a extraer un poco de tierra de una de sus esquinas para echarla a sus viscosos líquidos con algo de la memoria de aquella noche. Regresa a la casa a dejar la pala en el lugar que la había tomado y decide cruzar algunas palabras con aquel extraño científico:

-   -      Señor muchas gracias y espero no volverlo a incomodar pero quisiera saber ¿qué hacen esos ratones ahí en esas jaulas y laberintos?

El hombre le responde:

-  -      Estoy analizando la capacidad de razonamiento de los ratones para resolver tales acertijos. Puedo analizar a la vez si tienen la suficiente memoria para poder encontrar la salida. Porque sospecho que son animales muy astutos. Además, ¿qué tanto nos separa nuestra mente de la de aquellos roedores?

El chico, sonríe y agrega:

-   -     Muy interesante pero yo creo que a su experimento le falta una motivación para los ratones. ¿Qué tal si prueba con el queso?

El hombre sorprendido con la sugerencia sale rápidamente en busca de un trozo de queso de su gran nevera, lo trae hacia el laboratorio y lo muestra a los ratones, deja que lo olfateen y posteriormente lo pone al final del laberinto. Enseguida los ratones excitados por aquel olor buscan desesperadamente salir del túnel, exploran rápidamente muchas rutas hasta que uno de ellos logran el suculento trozo saborear.

El hombre, emocionado con lo visto manifiesta:

-  -  Chico, por lo visto te gusta la ciencia. Mi nombre es Wilhm Wundt y busco explorar la conciencia en los seres humanos y tú has puesto un elemento que me permite concluir que el hambre de los ratones estimula su capacidad de análisis, memoria y sentidos a la hora de lograr su cometido. ¡Definitivamente lo interno está conectado profundamente con lo externo, tal vez sea este el espacio de la conciencia!

Bryan, muy contento, sin malestar alguno y con muchas ganas de seguir conversando con aquel científico le ofrece su amistad y le pide que le enseñe a ser más práctico a la hora de buscar respuestas en su vida. Desde ese preciso momento surge una amistad inseparable de un par de sujetos que siempre se preguntan el ¿por qué en el mundo pasa lo que pasa?